Ciudad Rodrigo (Salamanca), Corona de Castilla, ?
Virreinato del Perú, 1576
Biografía
Hijo del escritor Feliciano de Silva, a quien Cervantes mencionó, con cierta ironía, en el cap. I del Quijote. Llegó al Perú en 1535, con su amigo Hernando Pizarro, poco antes del sitio de Cuzco por Manco Inca. De la expedición destrozada de Mogrovejo, regresó a Lima descalzo y muerto de hambre, pero no tardó en salir otra vez con la expedición exitosa de Alonso de Alvarado. Durante las guerras civiles no dudó y apoyó a los Pizarro, participó en la batalla de las Salinas y se asentó en Cuzco. Su obra de armas y de letras fue premiada con un repartimiento, es decir, recibió las tierras que quedaron del despojado almagrista Alonso Díaz.
En el fondo, su verdadera orientación política no era el pizarrismo, sino el realismo, lo demuestra toda su actuación posterior del asesinado de Francisco Pizarro: Silva y Guzmán se marchó a Jauja en busca de Cristóbal Vaca de Castro, el virrey, peleó en Chupas contra Almagro el joven en la sublevación de Gonzalo Pizarro es encarcelado por el rebelde y, al final, lucha con La Gasca en Xaquixaguana. Así logra una remuneración: el virrey cambia su lejana encomienda a una más cercana a Cuzco. Al establecer La Gasca paz en el virreinato, Silva se convierte en un vecino notable de Cuzco, regidor del cabildo y alcalde (1549). Durante la rebelión de los encomenderos contra la Corona, participa en la batalla de Pucará apoyando a la Corona. Acumuló mucha riqueza que empleó en las limosnas a los conventos, fundó hospitales, hizo instalaciones para abastecer la ciudad de agua, hasta arruinarse por lo cual el virrey Toledo permitió a su viuda retener la encomienda por una vida más (quiere decir, heredarla sin derecho a traspasarla a sus descendientes).
Obras
Un poema épico que relata el descubrimiento del Perú, escrita en coplas de arte mayor con influjo del Laberinto de Fortuna de Juan de Mena. El ms. en Biblioteca de Viena (el códice 6393, fols. 1-73, W.5283) el título: Relaçion de la conquista y descubrimiento que hizo marques don Francisco Piçarro en demanda de las provincias y rreynos que agora llamamos Nueva Castilla. Diego de Almagro, el joven, se refiere a esta obra como «necias y maliciosas coplas de buen capitán» y varios historiadores seguían este criterio. El poema, sin duda, es parcial porque canta en exceso las excelencias de Hernando Pizarro, su amigo, pero no denigra ni vitupera a Almagro.
Bibliografía
1986 Porras Barrenechea, R., Cronistas del Perú y otros ensayos, Lima.
2001 Coello, Óscar, Los inicios de la poesía castellana en el Perú, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú.
AUTORÍA
Todos los textos e investigaciones son obra de Inés Montano