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Úbeda (Jaén), Corona de Castilla, ca. 1560

Concepción (reino de Chile), virreinato del Perú, 9 de marzo de 1617

Biografía

Su familia era de noble linaje, pero de fortuna mediana. Estudió matemáticas para la carrera militar. Con menos de veinte años participó en las campañas en Flandes, en la toma de Maastricht (1579); ascendido a sargento estuvo en el asalto a Amberes (1583). Nombrado alférez luchó en Sicilia, Nápoles y Milán. Se destacó como el Capitán de la segunda campaña en Francia, donde tomaron la plaza fuerte de Corbeil. Aparece en varias crónicas sobre aquellas guerras, donde dicen sobre él que “pecaba de sobradamente valeroso” [jesuita Guillermo Dondino]. En 1591 fue nombrado capitán de una compañía por el Duque de Parma y cayó herido de gravedad, pero pronto, después de la recuperación, alcanzó más fama todavía en la plaza de Doullens (1595), donde su acción fue definitiva para el triunfo de los españoles. Otra campaña contra Francia en 1597, trae a Ribera el nombramiento de sargento mayor (comandante de un tercio de la infantería).

Destacado en las batallas europeas, Felipe III le nombró gobernador de Chile (1599). Salió de Sevilla en abril de 1600 y en junio llegó a Panamá, donde se dio cuenta de la falta de recursos que sufría su gobernación para afrontar la guerra con los indios. Aparte de la amenaza indígena, los piratas holandeses estaban aniquilando el comercio de esta región. Empezó para Ribera el periodo de solicitudes de recursos al rey y a los virreyes que, junto a su carácter impetuoso le causó ciertas dificultades, con frecuencia se desoían sus solicitudes. Salió de Callao a Chile en diciembre de 1600.

Tuvo conflictos con otro gobernador, García Ramón, que apostaba por otra estrategia de guerra. Pero el plan de Ribera salió aprobado por los capitanes. La gran decepción para Ribera fue el estado del ejército y la falta de armas: “Certifico a V. M. que es esto en tanta manera que [los soldados españoles] son más bárbaros en ello que propios indios, que ha sido milagro de Dios, conforme a su proceder en la guerra y en la paz, que no los hayan echado de la tierra y degollado muchos años há”.

El primer gobierno de Ribera (1601-1605) estuvo marcado por la organización de la defensa para hacer frente al despoblamiento de las ciudades al sur del río Biobío (Bio Bio). Socorrió, abasteció y aseguró las ciudades de Concepción y Chillán, estableció una línea fortificada de frontera a las orillas del Biobío. Pacificado el territorio, trató de organizar la vida cotidiana con una especie de tratado con las normas de convivencia y condiciones para cumplir si los indios quisieran beneficiarse de la protección española. Su error fue creer que los convenios con las tribus pudieran durar, pero los indígenas sólo esperaban un momento propicio para otro ataque sin miramientos a las alianzas. El tiempo de paz fue aprovechado para desarrollar la ganadería y la agricultura, lo que atrajo a algunos artesanos a Concepción.

Sin embargo, Ribera cometió varias arbitrariedades, quizá justificadas en nombre del servicio público, pero le contrajeron no pocos enemigos. Fue sustituido en Chile y destinado a Tucumán, donde se desplazó en 1605 con la familia, sus capitanes y oficiales, etc. A causa de las numerosas quejas contra Ribera le abrieron un juicio de residencia y le condenaron a pagar numerosas multas. Pero él se opuso y gracias a su defensa, la condena fue revisada y recibió el segundo nombramiento como gobernador de Chile, en febrero de 1611, en reconocimiento de sus servicios a favor de la Corona.

Su segunda gobernación (1612-1617) está marcada por el conflicto con los religiosos. Ribera fue excomulgado por el obispo de Santiago, fray Juan Pérez de Espinosa y la llegada del jesuita Luis Valdivia con una cédula real para utilizar la táctica de guerra defensiva, es decir, prescindir del ejército como escolta durante la evangelización de los araucanos. Esta estrategia fracasó enseguida (vid. Ovalle, Alonso de). A pesar del asesinato de uno de sus compañeros que intentó de negociar con los indios, Fray Valdivia prosiguió su labor.

Ribera fue su principal oponente. Los capitanes empezaron escribir cartas y peticiones al rey explicando el peligro de aplicar las ideas pacifistas de fray Valdivia. Los indios interpretaron las negociaciones como una señal de impotencia española, disimularon para conseguir más ventajas y luego acometer nuevos ataques más cruentos. Después de los asesinatos de varios misioneros, el padre Valdivia autorizó a Ribera emprender una campaña contra Purén. Sin emabrgo, el rey Felipe III insistió en la guerra defensiva aunque creciesen los ataques de indios, lo confirmó el virrey del Perú, el príncipe de Esquilache, quien favoreció a los jesuitas y no quería ni oír sobre los informes desfavorables a la estrategia del padre Valdivia.

Esta decisión y confirmación de las ordenes reales, abatió a Ribera que padecía de grave enfermedad durante muchos años. Pero cuando supo que su proyecto de defensa fue denegado por el rey frente a la estrategia de Valdivia, que llevaba a la ruina todos sus esfuerzos anteriores, pronto murió. Su familia se quedó casi sin recursos, su mujer pidió ayuda al rey, pero no hay documentos que confirmen que le fuese concedida. La viuda entró en el monasterio en Santiago, donde más tarde también fue aceptada una de sus hijas. Su hijo, don Jorge de Ribera, recibió el hábito de la Orden de Santiago que se había concedido a su padre, y, según algunos testimonio en 1646 él fue capitán del ejército en Chile.

Citemos a un cronista, Alonso de Ovalle, quien así caracterizó a Ribera: “Era este capitán grande en todo, en su sangre, en su valentía, en su nombre adquirido con tan grandes hazañas en las guerras de Europa antes de pasar a las de Chile, y en buena traza y disposición de su acertado gobierno”.

Obras

description Documentos relativos y redactados por Alonso de Ribera

Los historiadores de Chile (Ovalle, Córdoba de Figueroa, Olivares, Vidaurre, Pérez García) es decir anteriores a Barros Arana, no reconstruyen los hechos del primer gobierno de Ribera a base de los documentos del AGI que, en realidad, cambian la perspectiva y corrigen algunos errores que proceden de las crónicas tardías que tratan de Chile. 

El capitán Ribera escribió numerosas cartas, instrucciones y otros documentos de mayor importancia que se destacan por el estilo claro, pero, como escritos independientes, a veces repiten los mismos acontecimientos. Siendo poco estudiados, queda pendiente la tarea de recuperar todo el bloque de cartas y documentos de aquella época, en pro y en contra de las medidas de Ribera, de sus aliados y de sus contrarios.

Hasta ahora la obra que recoge más testimonios de este periodo es la Historia general de Chile, de Barros Arana que por su parte utiliza datos de la obra de Crescente Errázuriz quien recupera el primer gobierno de Ribera según sus escritos y documentos de la época, consiguiendo así una visión nueva. Los caps. 3-5 de Errázuriz están dedicadas a la rivalidad de dos gobernadores, García Ramón y Ribera, con documentos e informaciones que ellos levantaron para mutua acusación. Aparte de las referencias que dan estas obras, algunas cartas han sido publicadas por Claudio Gay en Historia física y política de Chile […] Documentos sobre la historia, la estadística y la geografía [de Chile], t. II, París: En casa del autor; Chile: en el Museo de Historia Natural de Santiago, 1852. (BN HA/271-72; edición digital: www.memoriachilena.cl) Sin embargo, esta publicación adolece de mala transcripción de los documentos, por lo cual es menester contrastarlo con otras, si estas existen, y queda pendiente la localización de estos documentos en el AGI, porque los autores mencionados pocas veces, si alguno, señalan las signaturas de las fuentes que utilizan.

Barros Arana cita los siguientes escritos sin precisar las referencias exactas que tienen en el AGI, queda pendiente la tarea por su localización e investigación actualizada: 

— Carta del virrey del Perú don Luis Velasco, donde cuenta los sucesos al rey, Felipe III, 7 de diciembre de 1600. 

— Carta de Ribera, 7 de diciembre con copia de sus memoriales y de las providencias del Virrey. 

— Carta del virrey Velasco al rey: Lima 28 de diciembre de 1601; otra del 5 de mayo de 1602. 

— Carta inédita de Ribera: Portobello a 30 de junio de 1600 solicitando recursos. 

— Cartas de Ribera: 15 de octubre de 1600; otras de 10 y 17 de marzo de 1601 que tratan del estado general de carestía de todo y de la creciente arrogancia de indios después sus primeras victorias; al rey y al virrey del Perú de 31 de agosto de 1601; Santiago de Estero a 22 de septiembre de 1601; Santiago 20 julio de 1602; desde Rere 5 de febrero de 1603; Concepción 29 de abril 1603; 22 de enero 1604; Arauco 13 de abril de 1604; Concepción 26 de mayo de 1604; Santiago 21 de julio de 1604 (con Acta de la junta de guerra celebrada en Santiago el 18 de julio de 1604), Santiago 17 de septiembre de 1604; Ongolmo (Tucapel) 26 de febrero de 1605. Colina, 18 de septiembre de 1605; Córdoba, 20 de marzo de 1606; Santiago de Estero, 16 de marzo de 1607; Concepción 28 de septiembre de 1612.

Instrucciones dadas a Domingo de Erazo, 15 de enero de 1602. 

— Las informaciones que levantó para defenderse contra las acusaciones, AGI; 

— El parecer de Alonso de Ribera a su sucesor, AGI. 

— Carta al Rey, Estancia Buena Esperanza, 1 de enero de 1614, narra los principios de la defensa de los españoles y la dificultad de alianzas con los indios que las establecías sólo para obtener el armamento y luego atacar. (publ. en Cuadernos de Historia, 2010, v. 33, nº33, ed. por C. Ortiz Aguilera, Universidad de Chile). 

—Muy importante su última carta de Alonso de Ribera del 1 de marzo de 1617, no firmada por falta de fuerzas, certificada por su secretario Domingo Hernández Durán.

Los documentos publicados por C. Gay en la obra citada, referentes a Alonso de Ribera:

— Relación del modo y orden de militar que avia en este Reyno de Chile en campaña, fronteras y fuertes asta la llegada del gobernador Alonso de Ribera que fue a 9 de febrero del año de 1601, pp. 144-159.

— Carta de Alonso García Ramón al rey de España, 1607, AGI, pp. 160-171.

— Menciona a Ribera: Carta de Gabriel de Celada, pp. 194-203; son importantes el informe y las cartas de Xaraquemada (Jaraquemada), pp. 234-265.

— Relación de lo que sucedió en la jornada que hicimos el Sr. pres-te Alonso de Ribera gobernador deste reyno y yo desde Arauco a Paycavi a conducir las paces de Ilicura última regua de Tucapel y las de Puren y la Imperial, escrita por mi el padre Luis de Valdivia al salir de Paycavi de vuelta a Lebo, 1612, pp. 281-294. Nota: “En una carta de Alonso de Ribera hemos encontrado el pasaje siguiente que desaprueba enteramente este informe de Luis de Baldivia”, pp. 295-296, fechada: Concepción,de Chile, 25 de octubre de 1613.

— Informe sobre el padre Luis de Valdivia, pp. 297-317.

Todo este bloque de documentos aclara la situación de Chile en aquella época y, sobre todo, los conflictos entre los civiles y religiosos y razonamiento de cada parte de este debate. 

Para complementar las fuentes escritas por Ribera y sus aliados o contrarios, es necesario mencionar los escritos de Domingo de Sotelo Romai, Alonso Vázquez, quien fue su compañero de armas en Flandes y escribió sobre esta guerra, y la crónica de Alonso González de Nájera Desengaño i reparo de la guerra de Chile…, que trata de acontecimientos en el territorio chileno.

Bibliografía

auto_stories Estudios sobre Alonso de Ribera

RAH

Sobre sus proezas en campos de batalla en Europa se destaca la obra: Los sucesos de Flandes i Francia, del tiempo de Alejandro Farnese, autor el capitán Alonso Vázquez, testigo de los hechos, CDI E, vols. 72-74, t. 73, pp. 61-66; 241, 276, 518, t. 74, p. 318-319.

Sobre el conflicto con la influyente familia Lisperguer: 1877 B. Vicuña Mackenna, Los Lisperguer i la Quintrala, Valparaíso. Apéndices con cartas y documentos.

1882 Errázuriz, Crescente, Seis años de la historia de Chile, t. II, Santiago de Chile: Imp. Nacional.

Barros Arana, D., Historia general de Chile, 2ª ed. Santiago de Chile: Tip. Universitaria, 1999, t. III, cap. XVIII-XX; t. IV caps. II-IV. [1ª ed. 16 tomos, Santiago: Rafael Jover Editor, 1884-1902]

1906 Medina, J. T., Diccionario biográfico colonial de Chile, Santiago: Elzeviriana, pp. 741-744.

Capítulo decimoctavo. Alonso de Ribera. Principios de su gobierno (1601).

AUTORÍA

Todos los textos e investigaciones son obra de Inés Montano